Del llamamiento de noviembre al cierre de pistas: así cambia el control horario de tu escuela de esquí
Cada noviembre, una escuela de esquí hace lo mismo: llama de vuelta a sus monitores. La mayoría tiene contrato fijo discontinuo, la misma modalidad que se usa en estaciones de esquí desde hace décadas: son trabajadores fijos de la empresa, pero solo prestan servicio durante la temporada de nieve, y cada año vuelven a través de lo que el Estatuto de los Trabajadores llama "el llamamiento". Eso significa que cada temporada, literalmente, hay que volver a poner en marcha el control horario de buena parte de la plantilla desde cero. La nueva normativa del Ministerio de Trabajo va a exigir que ese arranque sea mucho más riguroso de lo que la mayoría de escuelas hace hoy.
El Real Decreto que regulará el registro de jornada está en fase de consulta pública, con previsión de entrada en vigor en el primer semestre de 2026. Para una escuela de esquí, el reto es solo registrar bien el día a día y, además, tener un sistema que aguante el ciclo completo: alta de la plantilla de temporada, los meses de máxima actividad y la baja ordenada al cierre, sin perder ni un dato por el camino.

Lo que hay que tener listo antes de que abran las pistas, según la nueva normativa:
- Registro digital obligatorio, objetivo, fiable y accesible, también para monitores que solo están en plantilla unos meses al año.
- Más datos por jornada: tipo de jornada, pausas que no cuentan como tiempo de trabajo, qué horas son ordinarias, extraordinarias o complementarias, y la totalización diaria y mensual.
- Trazabilidad de cada modificación, con autorización tanto de la escuela como del monitor.
- Conservación de los registros durante cuatro años, incluyendo las temporadas de monitores que ya no están de alta.
Del llamamiento, al cierre de pistas
Esta nueva normativa y estos cambios no van a suponer un problema, ya que Lueira ha creado una nueva versión del sistema de control horario y de la aplicación de fichaje:
- El llamamiento, sin perder el histórico: Cuando un monitor fijo discontinuo vuelve a ser llamado para la temporada, su perfil y su histórico de registros horarios de años anteriores siguen disponibles en el sistema. No hace falta volver a configurar el contrato desde cero cada noviembre: se reactiva, se ajusta lo que haya cambiado (horario, porcentaje de parcialidad si aplica) y el control horario arranca con la trazabilidad completa que exige el reglamento, también durante los meses en los que el monitor no estuvo de alta.
- Pausas entre clases, sin romper el día: Entre la clase de las diez y la de las doce hay un margen que no es descanso real, pero tampoco se cuenta como estar dando clase en pista. El monitor puede registrar esa pausa sin cerrar su jornada, queda como un tramo aparte, con su propio cronómetro, y la jornada sigue donde se quedó al reanudarla.
- Horas que se disparan en los días de pico: Navidad, Semana Santa, los puentes de febrero... son los días en los que más fácilmente un monitor acaba haciendo más horas de las pactadas en su contrato. Con el contrato configurado de antemano, el sistema calcula automáticamente qué horas son ordinarias y cuáles extraordinarias en esos días de máxima ocupación, sin que la escuela tenga que llevar ese cálculo aparte justo cuando menos tiempo tiene para hacerlo.
- Cuando una cancelación obliga a tocar el registro: Una clase que se cancela por climatología y se recupera otro día, un monitor que cubre a un compañero en plena hora punta... cualquier corrección sobre un registro horario necesita la conformidad tanto de la escuela como del monitor, con el historial completo conservado.
Un nuevo sistema para todo el equipo
La nueva versión de Lueira incorpora una web de fichaje centralizada, especialmente útil cuando hay decenas de monitores activos a la vez en plena temporada. Se instala una tablet u ordenador en la oficina de pista o en el local de la escuela y cada monitor se identifica con un código de cuatro dígitos o un QR para registrar su entrada, salida o pausa, sin tener que sacar el móvil.
La App Instructors que aguanta tantas altas y bajas como temporadas
La app que tu equipo ya usa para ver su planning de clases incorpora ahora la gestión de pausas, el estado del fichaje en tiempo real y las estadísticas de horas acumuladas. Si tu escuela usaba Trackr, esta actualización lo sustituye: todo se centraliza en Lueira Team, también para los monitores que solo están de alta unos meses al año.
Liquidar la temporada sin perseguir datos sueltos
Desde el panel de administración puedes gestionar la información contractual de cada monitor (incluyendo la fecha de llamamiento) y exportar informes de control horario filtrados por monitor y por fechas. Especialmente útil al cierre de temporada, cuando hay que liquidar y documentar el trabajo de una plantilla que puede haber entrado y salido en distintos momentos del invierno.
Una temporada exigente no necesita un control horario que también lo sea
Una escuela de esquí no tiene margen para procesos lentos en los días de más trabajo. El control horario no debería sumar fricción justo cuando la escuela está a tope. Con esta nueva actualización, tu escuela cumple con el nuevo reglamento desde el primer día, sin que eso reste un minuto a la operativa de la temporada.
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